viernes, 19 de enero de 2018

manual para suicidas

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HOY "LA PINZA ROJA" ha de ser para:

manual

para
suicidas

***
(o, "del escaparate de la librería Valderas a mis manos y a mis ojos")...


Ya lo tengo. Entero. Y verdadero. Ha valido la pena la espera.
Alguna vez he dicho que ante un libro nuevo tengo la manía de hojearlo y buscar el final (sobre todo en novela). Con este no puedo. Ni debo.
Algunas veces me salto, adrede, el prólogo de algunos. No sé muy bien si por culpa del libro concreto, o del prólogo en sí. Muchas veces no se merecen ambos. Y otras no se necesitan. 
En este caso, no puedo.
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Voy a armarme de valor - pues de amor ando sobrado - y voy a respetar el orden de las cosas buenas y hermosas. Y empezaré diciendo que este libro no tiene prólogo; pues tiene "frontispicio", que es muy distinto. Y eso significa que lleva una fachada alentadora, - anunciadora -, de toda una belleza y de muchas sorpresas que nos guarda, como las guarda y las anuncia la fachada de una Catedral...
Y qué mejor artífice para este frontis (cara) que Don Antonio Gamoneda. Coincido con él en todo lo que dice. Y les invito a que hagan como yo, y entren en este libro por la entrada principal, que anuncia un nuevo título:
"Manual de insurgencias y sanas destrezas que convienen para andar por la vida y quizá ser amado - De este códice, está prohibido/ el acceso
y el uso a carcundas, multinacionales y cerdos".
Gracias, Salvador Negro, amigo y poeta. Te seguiré leyendo.

© Alfredo García Fernández
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clamura


Las palabras son como los ríos. Nacen en fuentes escondidas, discurren entre orillas llenas de vida; se nutren, crecen, merman, inundan, se desvían... y por fin desembocan (... sin morir).
El sufijo es esa partícula que se adjunta a la palabra - a su raíz, o a su afluente rama -, modificando su valor gramatical e incluso su sentido, y llegando a formar otra palabra, quizás más rica. Si esa partícula la ponemos delante de la palabra hablamos del afijo... Pero yo quiero referirme a los sufijos. Es decir: de la "desembocadura". Y aquí el sufijo es, claro está, "ura".
"Ura" es a menudo un delta: una acumulación de limos y légamos ricos, en los brazos exhaustos que forma el río en la llegada a su destino. Pero la llegada no significa su muerte, sino al contrario: es una nueva vida, que puede ser aún más rica sin duda.

Voy a dar un paseo por las palabras río que me corren por el recuerdo. Quiero decir que me "re-cuerdan"; lo que es lo mismo: me corren por el corazón y la memoria. Algunas son hoy comunes. Por ejemplo, la palabra tierno acaba, con este sufijo, en "ternura" (o en terneza, que es lo mismo).
Pero, seguiré con el sufijo en "ura":
blando se convierte en "blandura";
gafo (referido al tiempo) en "gafura";
feo, en "feura";
frío, en "friura";
caliente (fiebre), en "calentura" = la fiebre en sí, y sus señales en los lábios y la boca, donde quedan heriditas;
diablo, en "diablura";
soleado, en "soleadura";
pico, picada, picotazo... en "picadura";
escurrir, en "escorredura";
rebaño, arrebañar (recoger el rebaño, reunir, agrupar), en "arrebañadura";
clamor, en "clamura" = grito exagerado en momentos de dolor o de pena; que también puede atribuirse a los animales, ("murió una vez el ternero recién nacido de una vaca, y toda la noche estuvo la madre, tan sentida, en una contínua "clamura").
Por hoy no voy a añadir nada más. Sólo esta "añadidura":
Hay palabras hermosas que son como los deltas de un río. Cuajadas de "hermosura".
*****

2018, año de Santa María de Escalada

© Comisión de Donantes Pro-Virgen Santa María de Escalada

martes, 16 de enero de 2018

Ammios

La imagen puede contener: comida
Amnios

lo que fue tu alimento
llega un momento
en el que se convierte en un ahogo.

sal, respira...
y llora.
y busca la sonrisa
con tus ojos,
colgados de otros ojos.

© Alfredo García Fernández
“Incipe, parve puer, risu cognoscere matrem..."
(Égloga Cuarta… de “Bucólicas” de Virgilio)

lunes, 15 de enero de 2018

tengo un azogue dentro de mi...

Variaciones sobre una foto, "robada" a Marisa Valbuena Rodríguez 

Santa María de Escalada: Virgen, altar y trono...


Después de largo tiempo, grandes esfuerzos, y algunas calamidades (ajenas), tenemos ya la "imagen" de Nuestra Señora "Santa María de Escalada". Y la tenemos dispuesta para volver a "su casa". A su altar, y a su trono. 
La "imagen" no una estatua, ni una efigie. Y mucho menos un ídolo. Es una "imaginación", como facultad de la mente de representar ideales. Es el resultado de crear con la imaginación. Mejor aún: con el corazón. Y aquí el corazón significa "ánimo" alentado, espíritu y esfuerzo. 
Lo de menos es la imagen, que es una visión o un pretexto. Para unos un sentimiento, una creencia, un fervor, una tradición...

"Imaginación de una Virgen" 
                         (San Epifanio, 320-404)

Me quedo ante la virgen,
solemne y románica,
lleno de seguridad
y de confianza.

Me mira la madre con ternura;
y en sus rodillas
reposa un dios sencillo,
hecho un pequeño niño,
que me mira, jugando.

Pienso en la fe del artista
y en sus manos anónimas,
que moldearon la vida hueca
de un árbol cortado.

El árbol era vertical
y - sin dejar de ser árbol -
se ha tumbado.
Se ha hecho horizontal,
como la ancha sonrisa de los niños.

La madre, sin dejarlo notar,
sonríe.
Yo creo que su sonrisa es para mi;
y no es verdad:
sus ojos y sus labios
son también horizontales.

Y sus manos también:
son la universal donación del hijo,
que juega en su regazo.

Quiso el artista medieval
que miraramos a la santa:
"no de grande estatura, 
pelo ligeramente dorado,
trigueño; ojos vivos,
pupila aceitunada,
cejas en arco como el azabache,
nariz medianamente alargada,
con los labios rojos y suaves:
de suave hablar
y de obediencia;
contorno del rostro
en ovalo ligero...
y sus benditas manos
delgadas ,  
                muy delgadas"...
*
(agf/2mil15)
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© Comisión de Donantes Pro-Virgen Santa María de Escalada

domingo, 14 de enero de 2018

altar y trono




Vamos a llevar a la portada a Nuestra Señora Santa María de Escalada.

En unos días vamos a buscar un altar y un trono para "nuestra" imagen...
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"Salve, Virgen!
Con la fe de sus mayores
San Miguel se postra
ante tu altar.

Perla del Esla!
Escalada de amores!
Salvanos, Madre de piedad!

Faro que a San Gonzalo
todas las noches ayudaba
a cruzar, seguro,
el río Esla ...


En el mar de la vida,
se nuestra guía,
Santa Maria de Escalada!!!
Santa Maria de Escalada!!!"

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© Comisión de Donantes Pro-Virgen Santa María de Escalada

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recordor, reminiscor...


RECORDOR, REMINISCOR...
Entiendo la lengua de los pájaros,
porque en mi corazón soy pájaro...
*
no me sirve llegar a los recuerdos
desde fuera.
el único recuerdo que me llena
me viene desde dentro.



no en vano recordar
es eso: re- cor- dar =
traer, y llevar, al corazón.


ni siquiera me sirve
lo que me trae la mente;
pues no en vano sólo alcanza a ser
una débil reminiscencia.


figurar, imaginar,
si tocar el corazón,
es estar en los arrabales de la mente.


el único recuerdo que me llena
me viene desde dentro.

***

© agf


LO QUE LEO DE LOS OTROS ME LLEVA A MI RECUERDO DESDE DENTRO, A LA MEMORIA DE MI MISMO, DESDE DENTRO... .(o: ¿SON ESTOS MIS PIES, O SON LOS TUYOS?)
*
el sol cuando amanece no es culpable
de que mis ojos débiles no sepan admirarlo.

**
¿por qué si soy envidiado,
yo me quedo envidioso, casi siempre?
¿por qué si soy anhelado,
yo me siento anhelante en casi todo?
***
si a la tarde rompemos nuestro trato,
es como volver de rico a pobre.
si después de romper vuelve el abrazo,
es hacer el revés: pasar de pobre a rico.
****
si tú no me amas, es como estar al lado de una tumba.
ay, qué cerca estamos...
y sin embargo nos separa la gélida losa que la cubre.
*****
si tú me amaras, incluso la simple vecindad sería ya un alivio.
bastaría acercarme a tu cauce
para mermar la sed que me está ahogando.

(foto de ParkeHarrison)
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(agf/14.01.2mil16)

viernes, 12 de enero de 2018

es olvido es acíbar...

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el olvido es acíbar de aloe
*
me escancia amargura
tu desdén;
y estoy libando, - ¡amor! - acíbar,
cuando veo que a mi no estás unida.
si tu menosprecio se alarga,
corre peligro mi recuerdo;
y chupa la indiferencia, - rayana en el desaire -,
tu cruel desprecio.

y se convierte en cernada,
que esconde el amor
en el humero,
cuando el amor fue brasa.

                      así es el olvido
                      a los que amas:
nunca es igual al consuelo tras perderlos,
sino la muerte más segura...
                                            y más amarga.

***
(agf/12.01.2mil16)

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